El número que el gobierno celebra y lo que realmente significa
Cuando el gobierno de Daniel Noboa presenta sus cifras de empleo, habla de decenas de miles de nuevos puestos de trabajos. El dato es una ficción contable. Sistemáticamente se omite al denominador: una Población Económicamente Activa de entre 8,5 y 9 millones de personas, de las cuales apenas 4 de cada 10 tienen un empleo formal con seguridad social.
Entre noviembre de 2023, cuando Noboa asumió el poder, y marzo de 2026, el empleo registrado en la seguridad social pasó de 3.305.090 a 3.390.820 trabajadores. Son 85.730 nuevos afiliados. La tasa de crecimiento es del 2,6% en 28 meses, es decir, menos del 1% anual. Para una economía que se presenta como en recuperación, ese ritmo no es señal de dinamismo: es la velocidad de un país que se mueve apenas por encima de la inercia.
"En casi dos años y medio de gobierno, la cobertura del empleo formal sobre la PEA subió un punto porcentual manteniendo la PEA estática. De 37,8% a 38,8%."
PEA estimada: 8,75 millones (rango oficial 8,5M–9,0M). Al ritmo de 85.730 nuevos afiliados cada 28 meses, Ecuador tardaría aproximadamente 155 años en formalizar a toda la PEA actualmente sin cobertura.
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Una recuperación que no existió: la trayectoria real mes a mes
La narrativa oficial describe al Ecuador en proceso de recuperación económica. La serie mensual de empleo formal la contradice punto por punto. El primer año de gobierno —noviembre de 2023 a febrero de 2024— fue de caída libre: se perdieron cerca de 37.000 empleos formales. Atribuirlo solo a la estacionalidad es insuficiente; en el mismo período, el conflicto armado interno y el shock energético destruyeron capacidad productiva real.
La recuperación que siguió a partir de marzo de 2024 fue lenta, interrumpida y frágil. Agosto de 2024 cerró con pérdida neta. Diciembre de 2024 y enero de 2025 volvieron a caer. El verdadero impulso llegó recién entre abril y septiembre de 2025, encadenando seis meses positivos, para luego flaquear de nuevo en enero y febrero de 2026. No es la curva de una economía que despega: es la de un mercado que recupera lo perdido sin avanzar más allá.
Fuente: REESS – INEC, marzo 2026. Elaboración propia.
El dato incómodo: el empleo formal de enero de 2024 (3.273.233) fue el más bajo del período y tardó doce meses completos en superar el nivel de partida de noviembre de 2023. Un gobierno que celebra creación de empleo pasó casi un año sin haber creado ninguno neto.
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Privado crece, público recorta: quién realmente genera empleo
El desglose por tipo de empleador desmonta otra pieza del relato oficial. El crecimiento del empleo formal no ocurrió en el Estado: ocurrió a pesar del Estado. El sector privado sumó 98.018 trabajadores formales entre noviembre de 2023 y marzo de 2026. El sector público, en el mismo período, eliminó 5.915 puestos. Las Fuerzas Armadas (ISSFA) también se contrajeron.
Esto es relevante por dos razones. Primera: el gobierno no puede atribuirse como logro propio el empleo creado por las empresas privadas; a lo sumo, puede argumentar que no lo obstaculizó. Segunda: la reducción del empleo público en plena crisis de seguridad —cuando el Estado necesitaba capacidad operativa en todos los frentes— tiene costos que van más allá del mercado laboral.
Fuente: REESS – INEC. Base 100 = noviembre 2023.
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La trampa del promedio: quién se quedó afuera del crecimiento
El número global de 85.730 nuevos empleados oculta una distribución profundamente desigual. Cuando se abre por grupo de edad, el cuadro que aparece no es el de una economía que amplía oportunidades para todos: es el de una que consolida el empleo para quienes ya lo tenían y abandona a los que más lo necesitan.
Fuente: REESS – INEC. Elaboración propia.
| Grupo de edad | Nov-23 | Mar-26 | Variación neta | % del total creado |
|---|---|---|---|---|
| 15 – 24 años | 292.825 | 295.316 | +2.491 | 2,9% |
| 25 – 34 años | 916.001 | 924.245 | +8.244 | 9,6% |
| 35 – 44 años | 874.208 | 891.854 | +17.646 | 20,6% |
| 45 – 64 años | 1.076.955 | 1.139.964 | +63.009 | 73,5% |
| 65 años y más | 145.101 | 139.441 | −5.660 | — |
| Total | 3.305.090 | 3.390.820 | +85.730 | 100% |
El empleo juvenil: el diagnóstico más severo. En 28 meses, el grupo de 15 a 24 años sumó 2.491 empleos formales. Si Ecuador tiene una PEA joven de aproximadamente 1,5 millones de personas, este resultado equivale a formalizar al 0,17% de ese universo por cada mes de gobierno. Es, sin atenuantes, un fracaso de política.
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Los sectores que crecen y los que se hunden
La manufactura, la agricultura y el comercio lideran el crecimiento sectorial. Son también, no por coincidencia, los sectores con los salarios más bajos y las condiciones laborales más precarias del mercado formal. El Ecuador está formalizando trabajo de bajo valor agregado mientras pierde empleos en los sectores que construyen capital humano.
La enseñanza perdió 11.943 puestos formales: es la mayor pérdida sectorial del período y la más preocupante en términos estructurales. Un país que reduce el empleo formal en educación no está invirtiendo en su futuro: está liquidándolo. La salud también retrocedió (−1.838), agravando una crisis de acceso a servicios que el propio gobierno reconoció durante la pandemia de cortes de luz.
Fuente: REESS – INEC, marzo 2026. Excluye doméstico, campesino y no clasificados.
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Los salarios: crecen en el papel, sin garantía de que alcancen
El salario promedio del empleo registrado pasó de $813,75 en noviembre de 2023 a $852,20 en marzo de 2026: un incremento de $38,45, equivalente al 4,7% nominal. La cifra suena positiva hasta que se pregunta cuánto subió la inflación en el mismo período, y hasta que se desagrega.
Los trabajadores domésticos —el estrato más vulnerable— parten de $386 y llegan a $414: el aumento absoluto más bajo en dólares. El sector de alojamiento y restaurantes, que empleó a más de 11.000 nuevos trabajadores formales, promedia $552 al mes. El grueso de los nuevos empleos creados bajo el gobierno de Noboa se concentra en el tramo de salarios entre $500 y $700, que es exactamente donde la capacidad de ahorro y consumo es más limitada.
Fuente: REESS – INEC. Salario corriente medio.
La brecha de género que los datos ocultan: el salario promedio por sexo muestra cifras casi idénticas ($853 hombres, $851 mujeres). Esto no refleja igualdad salarial; refleja que las mujeres están concentradas en sectores de salario similar al promedio masculino. La desagregación dentro de cada sector revelaría brechas que este indicador agrega y borra.
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Lo que los números no pueden decir: el silencio del empleo informal
El REESS-INEC mide con precisión y rigor el empleo formal. Lo que no puede medir —y aquí está la limitación decisiva para evaluar el gobierno— es lo que sucede en el otro 61%. El Ecuador tiene un mercado laboral donde la mayoría trabaja sin contrato, sin seguridad social, sin protección frente al despido. Esos trabajadores no aparecen en ninguna de las cifras que este análisis examina.
Para completar el cuadro habría que cruzar estos datos con la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU). Pero como otro análisis de este blog ha documentado, la ENEMDU arrastra sus propios problemas graves de precisión desde 2020. El Ecuador no solo tiene un problema de formalidad laboral: tiene un problema de medición que impide saber con exactitud qué tan mal —o bien— está el mercado de trabajo en su totalidad.
Lo que los datos muestran
- Crecimiento mínimo de formalidad: +1 pp sobre la PEA
- Empleo juvenil estancado: +2.491 en 28 meses
- Enseñanza pierde casi 12.000 empleos
- El Estado reduce su nómina en 5.915 puestos
- El crecimiento es en sectores de bajo salario
- El grupo de 45-64 acapara 3 de cada 4 empleos nuevos
Lo que podría ser positivo
- El sector privado creó 98.018 empleos sin apoyo estatal directo
- La serie 2025 encadenó meses de crecimiento sostenido
- Manufactura y agricultura crecen: base productiva real
- Las mujeres crecen algo más rápido (+3%) que los hombres (+2,3%)
- El salario nominal subió 4,7% sobre una base baja
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Por qué esto importa: el costo político del triunfalismo estadístico
Presentar 85.730 empleos formales como un logro de gobierno, sin contextualizarlos frente a la PEA, sin señalar que la cobertura formal subió un solo punto porcentual, sin advertir que el empleo juvenil es prácticamente inexistente en el resultado, no es informar: es construir un relato que el número, leído completo, no sostiene.
El riesgo no es solo político. Cuando un gobierno calibra sus políticas sobre indicadores que presenta sesgados, termina diseñando intervenciones para el número que muestra, no para el problema que existe. Si la métrica es "afiliados al IESS" y el número sube levemente, la presión para reformar a fondo el mercado laboral —flexibilizar sin precarizar, atacar las causas de la informalidad, invertir en formación técnica, reactivar el empleo educativo— desaparece. El triunfalismo estadístico no solo engaña al ciudadano: paraliza al propio gobierno.
"Ecuador necesitaría más de un siglo, al ritmo actual, para llevar a la formalidad a los 5,3 millones de trabajadores que hoy están fuera de la seguridad social."
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Lo que urge hacer
- 1Adoptar la tasa de formalidad sobre la PEA como indicador oficial de progresoPasar del conteo absoluto de afiliados a la proporción de la PEA con empleo formal como métrica principal. Sin ese denominador, cualquier cifra de nuevos empleos es políticamente manipulable.
- 2Establecer una meta explícita de empleo juvenil formalCon apenas 2.491 jóvenes formalizados en 28 meses, el gobierno necesita una política activa y medible —con meta, presupuesto e institución responsable— para el grupo de 15-24 años.
- 3Revertir la pérdida de empleo en enseñanzaUna economía que pierde empleos formales en educación destruye su capacidad productiva futura. La recuperación del empleo docente formal debe ser prioritaria, no residual.
- 4Diseñar incentivos de formalización para sectores de alta informalidadLa construcción, el comercio informal y los servicios de baja calificación concentran a millones de trabajadores sin cobertura. El diseño de incentivos tributarios y de seguridad social debe apuntar a ellos.
- 5Cruzar REESS con ENEMDU para tener el cuadro completoEl empleo formal es solo una parte del mercado laboral. Sin datos confiables de informalidad y subempleo, el diagnóstico es incompleto. Esto exige también resolver el problema de precisión de la ENEMDU documentado en este mismo blog.
Nota metodológica
Este análisis utiliza exclusivamente los tabulados oficiales del Registro Estadístico de Empleo en la Seguridad Social (REESS), publicados por el INEC con corte a marzo de 2026. El empleo registrado incluye trabajadores bajo relación de dependencia afiliados al IESS (sector privado, sector público, doméstico y Seguro Social Campesino), al ISSFA y al ISSPOL. No incluye trabajadores independientes ni informales sin afiliación. La PEA de referencia (8,75 millones) es el punto medio del rango oficial de 8,5M a 9,0M declarado por el INEC. Las tasas de cobertura formal se calcularon dividiendo el empleo registrado total sobre esa PEA de referencia.
Fuentes
INEC — Indicadores Laborales: Empleo Registrado, tabulados REESS, marzo 2026 (archivos: Indicadores_Laborales_Empleo_03_2026.xlsx e Indicadores_Laborales_Plazas_03_2026.xlsx). Hojas utilizadas: 1_1_1 (empleo por rama), 2_0_1 (por sexo), 2_0_2 (por edad), 2_1_1–2_4_1 (por sector), 4_1_1–4_1_2 (salarios por sexo y edad), 4_2_1 (salarios por rama).